viernes, 3 de agosto de 2007

(E + E) Emprendedor más evaluador

A veces debo trabajar con emprendedores tan entusiastas con su proyecto, que hasta a mí me cuesta cobrarles. No hay nada más importante que el compromiso, la identidad, el "enamoramiento" del empresario con su proyecto y las ganas que pone para que resulte. La experiencia de formular y evaluar un proyecto en conjunto con el inversionista, nos hace sentir más la responsabilidad de ayudarlo a optimizar su inversión y, al final, si el proyecto resulta rentable, sentimos casi su misma alegría y si no es rentable, su misma desilusión, aunque con la tranquilidad de haberlo ayudado a evitar una mala inversión.
Recuerdo haber leido que un estudiante de la Universidad de Wisconsin, exponiendo sobre la vida de Abraham Lincoln se identificó tanto con los ideales de este hombre, que en su exposición dijo "...nació en una cabaña mística que construyó con sus propias manos...".
El empuje del inversionista y la objetividad del evaluador, sumados, son la mejor alianza para una buena evaluación de un proyecto

4 comentarios:

Alumno MBA UDP dijo...

La mayoría de las veces los emprendedores no tienen la capacidad técnica para desarrollar un proyecto, pero coincido en que su participación en la definición de sus características. El empresario no siempre querrá una solución que económicamente sea mejor, ya que lo visualiza como "su" negocio y priorizará muchos aspectos de gusto personal por sobre aquellos que no le atraen aunque conduzcan a un óptimo económico

Nassir Sapag Chain dijo...

Tienes toda la razón. El inversionista muchas veces lo ve como un proyecto de vida, donde trata de compatibilizar rentabilidad con un trabajo grato....pero todos son diferentes, por lo que no hay que generalizar. Sólo entender su posición al momento de decidir

Francisco dijo...

Me parece excelente el articulo (E+E).

Sin dudas el empuje y las ganas ¨El hambre¨ tienen que salir del emprendedor con una clara visión hacia donde tiene que dedicar todas sus energías para alcanzar ese horizonte en un escenario cada día más cambiante.
Y el inversionista, tiene el olfato necesario de encontrar las personas con esas ganas, no solo el proyecto es rentable. Existen innumerables casos de éxito que solo lo son por las personas que lo crearon.

La gran diferencia a mi criterio, es que el buen emprendedor ama el proyecto y tiene que lograr que el inversionista también lo ame.

Nada más gratificante que trabajar de lo que se ama, no debe existir.

Saludos.

Nassir Sapag Chain dijo...

Cierto Francisco. Si pasamos 1/3 del día en el trabajo y 1/3 durmiendo...vale la pena a veces sacrificar algo de rentabilidad por pasar ese 1/3 grato en el trabajo. Es lo que hice 32 años en la U. de Chile antes que el Riveros me echara.