domingo, 28 de diciembre de 2008

Daños colaterales

Hace unos días salí con mi esposa a pasear en automóvil por los alrededores de Santiago. De repente, y justo cuando empezaba a bajar una calle muy empinada, sentí que los frenos no me respondían.
- ¡Cristi, Cristi....¿qué hago? los frenos no funcionan- le dije a mi esposa.
- ¿Contrataste el seguro para el vehículo como te dije?- me respondió.
- ¡No, no tuve tiempo!- le digo angustiado.
- ¿Ves porqué te digo que eres un estúpido? Entonces trata de chocar con un poste de la compañía eléctrica porque de seguro será menos costoso de reparar que si lo haces con alguna vivienda- me dice sabiamente.

Muchos proyectos se evalúan cuando la empresa ya está funcionando y su fracaso es inminente. La natural tendencia a abandonarlo puede tener una rentabilidad más negativa para la empresa que la de continuar con él.
Especialmente en épocas de crisis, la tentación de cerrar un área de negocios puede ser muy grande. Sin embargo, es posible que muchos costos asociados contablemente con la actividad no sean evitables. Esto, porque contablemente se acostumbra a asignar los costos indirectos entre todas las actividades o proyectos que se realizan y, aunque el proyecto se cierre, muchos de ellos deberán seguir siendo financiados. Por ejemplo, el costo de funcionamiento y mantención de ascensores, los sueldos del equipo contable, aseo, iluminación externa del edificio y muchos otros que prestan servicios a toda la empresa.
Por eso el evaluador debe analizar el costo relevante, definiendo a estos como los que efectivamente se ahorraría si cierra esa área de negocios y compararlos con los menores ingresos que ello le reportaría. Otra forma, más frecuentemente usada, pero más ineficiente por la cantidad de trabajo que involucra para llegar al mismo resultado, es comparar los resultados de la empresa con y sin el abandono.
Obviamente, todo lo anterior después de haber incorporado todas las posibilidades de optimización de la situación actual y de determinar los posibles costos "colaterales" como la desconfianza que generaría el cierre de parte de la empresa en su mercado.

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Profe El problema que menciona es muy común. Nos cuesta mucho separar los costos evitables de los costos indirectos asignados. Cuando trabajamos en las materias de contabilidad de cos
tos nos muestran cómo distribuir los costos indirectos, pero en la práctica es muy difícil que alguien de la empresa sepa claramente cuáles son los asignados. Ojalá trate más este tema en su blog. Gracias

Nassir Sapag dijo...

Alejandra. Si puedes asignar costos indirectos, no deberías tener problemas en identificar aquellos que no se modifican al abandonar un proyecto. Inncluso, yo considero que es más difícil definir el criterio con el que vas a distribuir costos que determinar cuáles son los relevantes.....lo malo es que la teoría es una cosa y la práctica otra. Un abrazo