domingo, 6 de septiembre de 2009

Suegra valiente

Mi suegra habría sido una excelente emprendedora por su osadía. ¿Me creerían que era capaz de decirme en mi cara, el día de mi cumpleaños, que se me cumplan todos mis deseos?
Un emprendedor, a diferencia de un profesional, no le debe temer al fracaso sino aprender de él. El error de un médico puede significar la muerte de un paciente. Un mal cálculo de diseño puede hacer que se derrumbe un puente con todos los que circulen por él. Un académico no comprometido con la formación integral de sus alumnos, puede dañar la vida de muchas familias y generaciones. Pero un error de un emprendedor es casi una característica de aquellos que han logrado posteriormente el éxito.
Crear una empresa no es sencillo. Muchos lo intentan y muchos se quedan en el camino. Pero quien no lo intenta logra lo que observo en muchos académicos que pierden el tiempo diciendo lo que podrían hacer si no estuvieran perdiendo el tiempo.
El año 2008, en España se crearon más de 30.000 empresas de menos de 10 trabajadores de un total de más de 80.000. Los jóvenes de hoy son por definición osados, tienen iniciativa y son fuentes generadoras de ideas. Las universidades debemos potenciar estas capacidades para que en nuestra latinoamérica surjan también tantas empresas como en España. Para ello, necesitamos profesores que sean "aceleradores de proyectos", lo que exige que ellos hayan también realizado sus propios emprendimientos.

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