jueves, 4 de marzo de 2010

Haz a los demás lo que quieres que hicieran por ti.

Hace tiempo contaba de un estúpido profesor de marketing que decía que al enemigo (la competencia) no había que desearle el mal sino que hacérselo. Ahora recuerdo que agregaba, riéndose, "aunque algunos digan no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".
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Después de este terremoto, me doy cuenta que, además de equivocado, tiene un pensamiento limitado y contrario al de la sana competencia, esa que hace desarrollarse a las personas y a la sociedad.
¿Por qué pensar tan en negativo? Nunca debemos pensar en no hacer el daño que no nos gustaría que nos hagan a nosotros, sino en HACER A LOS DEMÁS LO QUE QUISIERA QUE OTROS HAGAN CONMIGO.
Hoy tenemos la gran oportunidad de quedarnos en la cómoda primera opción o asumir la responsabilidad de incorporarnos activamente con la segunda.
De ustedes depende si ese profesor estaba en lo correcto y yo equivocado, o viceversa.

3 comentarios:

Fernando Romero dijo...

Querido Nassir

Leyendo tu posteo me acuerdo de algo que aprendí hace mucho tiempo. Confucio dijo "No hagas a otros, lo q no quieras q te hagan a ti". Es un consejo sabio, pero limitado xq dice "no hagas".

En cambio Jesús dijo "Haz a otros lo q quieras q hagan por ti". El consejo de Cristo es superior por cuanto dice "haz", lo que invita a la acción, en cambio que Confucio adopta simplemente una posición pasiva y a la defensiva.

Jesús pronunció estas palabras en su famoso 'sermón del monte'. El respetado maestro Gandhi, después que leyó este sermón, dijo: "si todos los seres humanos nos esforzáramos por aplicar estos consejos, el mundo sería un lugar completamente distinto".

Un abrazo
Fernando Romero M.

Nassir Sapag Chain dijo...

Gracias por la aclaración, buen amigo....incluso por la corrección ortográfica (aunque eran 2 errores....)

Freddy García dijo...

Sin duda, hoy la llamada proactividad y su contraparte, la reactividad tan de moda en este globalizado y tecnocrata mundo nos remontan a mensajes sabios y milenarios como los de Jesús y Confucio, mencionados por Fernando. Conclusión; no hay nada nuevo bajo el sol. ¿O sí?... Les dejo la inquietud.