jueves, 3 de julio de 2014

CRISTIANO




Después de cenar y mientras pasábamos a la sala a tomar el café, la esposa de uno de mis amigos invitados dice acercándose al piano:
- ¡No me digas que además de escribir tocas!
- Toco, pero no piano- le digo con picardía.                        
-¿Tú tocas? Já. Lo mejor que sabes hacer bien con tus manos es escribir y sujetar la pipa-dice mi esposa.
- ¡Que toque, que toque…!-empiezan a corear todos, menos mi esposa que me mira con esa cara de ¡Ni se te ocurra!
Igual me senté y empecé a tocar feliz de captar la atención de todos por primera vez en la noche.
 A los tres minutos de iniciada mi actuación, uno de mis amigos me interrumpe:
- Tú debes ser muy buen cristiano
- ¿Por qué?-pregunto con curiosidad, mientras veo al resto que mientras aplaude se levantan a buscar sus abrigos diciendo que era muy tarde y que debía irse.
- Porque tu mano derecha no sabe lo que hace la izquierda.

Ningún emprendedor tiene que saber todo acerca de su negocio ni por ello dejar de hacerlo. Lo primero es ser capaz de reconocer sus limitaciones y la importancia de contar con los equipos de apoyo calificados en las materias donde tiene falencias. Tan importante como esto es poder constituir con ellos un equipo de trabajo que se complemente e identifique con los objetivos del emprendedor. Lograr que se alegren por los éxitos y hacerlos sentir que son una pieza importante del engranaje es fundamental para tener resultados positivos.
El trabajador, por otra parte, requiere sentirse recompensados por sus aportes, reconocido por sus esfuerzos y respaldado con lo necesario para poder hacer un mejor trabajo.
Por ello, al evaluar el proyecto se debe determinar cuál es la remuneración justa, no en sentido de “justicia” sino de la que optimice el costo total. En muchas empresas se observa que menores remuneraciones van acompañadas de una alta rotación de personal, que obliga a asumir una serie de otros costos comúnmente ignorados como, por ejemplo, los gastos de desvinculación, contratación y capacitación, además de los costos ocultos de una menor productividad inicial durante el proceso de aprendizaje, el aumento de mermas y material dañado o el incumplimiento de plazos con los clientes.
Lo anterior no debe considerarse como una recomendación a aumentar las remuneraciones. Todo lo contrario. Es un ejemplo de que una decisión debe considerar todos los efectos, directos e indirectos, para resolver mejor. A veces, podría ser conveniente pagar una remuneración baja si el ahorro de costos es mayor que el costo que se asume por un trabajo más deficiente.
El análisis es similar al que se hace con un proveedor que, ofreciendo insumos de muy buena calidad y a mejor precio que sus competidores, nunca cumple con los plazos de entrega: una opción es cambiarse a uno más caro y que cumpla con los plazos y otra es quedarse con él y tomar la precaución de hacer las órdenes de compra con mayor antelación.


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