martes, 11 de noviembre de 2014

Opciones

-¿Qué esperas para ir a estudiar?- le digo a mi ahijado que seguía jugando en vez de  hacer sus tareas como habíamos acordado con su papá cuando me pidió encargarme de él por unas horas (que me parecieron un siglo).
-¿Para qué voy a estudiar tío? Mi profesora me dejó muy claro que no tiene sentido.
- ¡No soy tu tío y es imposible que te haya enseñado eso.
- Claro que sí. Ella nos dijo que nadie podía saber todo de todo.
- Obvio ¿pero qué tiene que ver eso con no estudiar?
- Simple. Si descarto saber todo de todo, me quedan tres opciones que llegan a lo mismo: saber nada de nada, saber nada de todo o todo de nada. 

La evaluación de proyectos no es una herramienta cuantitativa que arroja un número que determinará si se hace o no una inversión. Por el contrario, es una técnica que uda a optimizar la asignación de recursos al mejorar el diseño de la idea mediante un análisis sistemático de identificación y evaluación de todas las opciones para llevarlo a cabo. Saber algo de todo (proyecto para fabricar un producto genérico como una panadería tradicional) o todo de algo (productos altamente especialización, como hacer pan para celiacos) también son opciones, así como lo es hacer nada.

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