domingo, 24 de mayo de 2009

Tres meses de vida

Hace unos años un médico me diagnosticó (equivocadamente) que tenía un cáncer a los huesos. Con una pena enorme, mi señora iba a mi lado camino a la Clínica para internarme. Justo en ese momento nos encontramos con un amigo que era incapaz de mantener un secreto.

Hola, Nassir! ¿Como estas?

Muy mal Lucho le respondo. Me acaban de descubrir un contagio de SIDA que me matará antes de tres meses.

Sin saber qué decir, mi amigo se despide y se va muy acongojado. Mi esposa me mira y exclama:

Pero Nassir, ¿Como le dices a la gente que tienes SIDA si lo que tienes en realidad es un cáncer a los huesos?

─Yo me voy a morir igual─ le contesto, pero a ti no te va acortejar ni el loro cuando quedes viuda.


Un problema que se plantea frecuentemente al preparar el flujo de caja de un proyecto es el horizonte de la evaluación. Aunque se observa que la mayoría lo hace a 10 años, existen algunos criterios que, a mi juicio, ayudan a determinarlo:

a) Si se trata de la creación de una nueva empresa, la convención es evaluarlo a 10 años, en consideración a que el valor remanente de la inversión (o valor de desecho) se incluye el valor actualizado de los flujos anuales promedios perpetuos que se espera genere el proyecto después de restarle una reserva para la reposición de activos. Cualquier valor que se actualice más allá de 30 años tiende a cero y es irrelevante.

b) Si el valor remanente se determina por la valoración de los activos, lo más prudente es definir un horizonte coincidente con la vida útil de él o los activos de mayor valor. Por ejemplo, si el 70% de la inversión en máquinas y equipos debe ser sustituido en 8 años, se define este plazo como horizonte para la evaluación.

c) Si el proyecto es de comparación de alternativas y hay flexibilidad para cambiarse de una a otra en cualquier momento (reemplazo de un vehículo, por ejemplo), el horizonte lo define la vida útil restante más pequeña entre ambas alternativas. Por ejemplo, si la máquina nueva tiene una vida útil de 15 años y a la actual le quedan 7 años de vida, el plazo máximo de comparación es de siete años, ya que, con posterioridad, desaparece la opción de continuar con el activo actual.

d) Si las opciones no presentan flexibilidad para sustituirse entre sí una vez hecha la inversión (una termoeléctrica a carbón versus a petróleo), lo más simple es calcular el costo anual equivalente y compararlos, ya que supone renovación constante de la tecnología elegida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Respecto al literal “C”: No se estaría incurriendo en el error de omitir la consideración de costos relevantes (como el mantenimiento) del activo nuevo que suelen comportarse de forma progresiva en el tiempo, y por lo tanto haciendo una comparación imparcial entre las alternativas?
Aunque mueras de Cáncer o SIDA en unos meses (desapareciendo la opción de que continúes con tu esposa), el que no la cortejen luego de tu muerte por la “bola negra”, no significa que ella deje de tener “vida útil” para tus hijos, nietos, etc., por lo que el proyecto “familia” no será impactado por un menor valor de desecho de tu esposa, al contrario, probablemente ella te reemplace aportando mayor beneficio después de cobrar tu seguro de vida!!!