jueves, 22 de diciembre de 2011

Coeficiente intelectual

- Cuñadito- me dice el esposo de mi hermana menor- ¿por qué los bancos no me prestan dinero si tengo un proyecto tan bueno?
- Porque no son tontos. Te he dicho mil veces: "Nunca solicites un crédito superior a tu coeficiente intelectual multiplicado por cien" (Edgar Freemantle, personaje de la novela Duma Key de Stephen King).
- ¡Es que con esas condiciones nunca podría pedir prestado!
- Cierto.
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Un proyecto rentable puede mostrar una mayor rentabilidad para el inversionista si parte de la inversión la financia con deuda. Para calcular la rentabilidad de los recursos propios invertidos en un proyecto, la teoría ofrece tres modelos que, bien aplicados, deben conducir a un único VAN.
El efecto del financiamiento se puede incorporar:
  • Agregando al flujo de caja del proyecto los intereses (antes de impuesto) y el monto del préstamo y su amortización (después de impuesto). En este caso, la tasa de descuento se debe calcular como el costo promedio ponderado del capital, periodo a periodo, sin incluir el ahorro tributario de los intereses, porque ya se incorporó en el flujo.
  • No incluir el efecto de la deuda en el flujo de caja y utilizar como tasa de descuento al costo promedio ponderado del capital, periodo a periodo, incluyendo el ahorro tributario de los intereses en el costo de la deuda.
  • Sumarle al flujo de caja del proyecto el ahorro tributario de los intereses y ocupar la tasa de costo de capital del inversionista.
Al banco, más que la rentabilidad, le interesa que el flujo de caja permita al inversionista cumplir con el compromiso de pago de las cuotas pactadas.