domingo, 20 de diciembre de 2015

Ni medio vacío ni medio lleno

- Tío. No entiendo por qué hay que mirar el vaso medio lleno y no el medio vacío- me dice mi ahijado.
- Yo tampoco. 
- ¿No sabe lo que es? Yo quería que me lo explicara.
- Si sé, pero no estoy de acuerdo. Es que nos amargamos mirando lo que nos falta y no lo que tenemos.
- ¡Pero si es lo mismo. Igual está hasta la mitad!- me dice sorprendiéndome por primera vez por su capacidad  matemática.
- Mira- le digo. Cuando tu papá le dijo a tu mamá que con ropa café o negra se veía 10 años más vieja, ella se enojó porque la trató de vieja, pero cuando le recomendé que si la veía usar ropa con otros colores  le dijera que se ve 10 años más joven, y lo hizo, ella estaba feliz.
- ¡Pero si es lo mismo. Igual tiene la misma edad!- me acota, volviendo mi apreciación sobre su capacidad a cero.


Un emprendedor ve oportunidades de negocio en donde hay vacíos. Los problemas o insatisfacciones de los consumidores generan gran parte de las ideas de nuevos proyectos. 
 También la capacidad de mirar el vaso medio vacío nos permite identificar las debilidades y amenazas que podríamos enfrentar al emprenderlo, de manera tal que se hagan los esfuerzos para superarlos. A veces se llenará ese vaso mediante a asociatividad (cuando faltan recursos de inversión) o la capacitación (si falta conocimiento técnico), pero si no somos capaces de llenarlo, quizás convenga abandonar la idea.
El vaso medio lleno son las experiencias pasadas (especialmente los fracasos...como dije en uno de los primeros posteos, si el emprendimiento resultó ser basura, no hay que preocuparse...toda basura se transforma en abono), la motivación, el espíritu de superación, el aprendizaje continuo y permanente.
El vaso es uno y hay que saber usarlo, independientemente de cuán lleno o vacío esté.

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